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Bruxismo – Causas y tratamiento de apretar los dientes

16-06-2025
El bruxismo es el hábito de apretar o rechinar los dientes, generalmente durante el sueño. En este post hablamos sobre las causas, tratamiento y consecuencias de este problema.

El bruxismo es otro de los problemas bucodentales más frecuentes. En este post hablamos sobre las causas, tratamiento y consecuencias de apretar los dientes involuntariamente.

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1) ¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo se define como una actividad parafuncional caracterizada por el apretamiento o rechinamiento involuntario de los dientes ya sea durante el sueño o diurno.

En muchos casos, el bruxismo no es percibido por el propio paciente y suele descubrirse por sus consecuencias clínicas (desgaste dental, dolor mandibular) o por la observación de terceros (ruidos nocturnos).

Actualmente se reconoce que el bruxismo es un comportamiento de origen multifactorial y que no siempre implica una patología subyacente; es decir, puede presentarse en persona sanos sin ocasionar daño, aunque en otros produce lesiones dentales y trastornos temporomandibulares importantes.

2) Prevalencia del bruxismo

2a) Prevalencia global del bruxismo

Se estima que la prevalencia global combinada de bruxismo (sumando el del sueño y el de vigilia) es alrededor del 22%. Estas cifras, sin embargo, varían según la región geográfica. Por ejemplo, la prevalencia de bruxismo nocturno es más alta en Norteamérica (~31%), seguida de Sudamérica (~23%), Europa (~21%) y Asia (~19%).

2b) Prevalencia del bruxismo por sexo

El bruxismo es más frecuente en mujeres que en hombres. En mujeres, la ocurrencia de bruxismo del sueño aumenta significativamente en la edad adulta comparada con etapas más jóvenes, mientras que en los hombres no se observó esa variación con la edad. En contraste, para el bruxismo en vigilia la edad no resultó un factor determinante en ninguno de los sexos.

2c) Prevalencia del bruxismo por edad

En general, los niños y adolescentes muestran tasas de bruxismo relativamente altas (algunas series mencionan 14–20% en niños), las cuales tienden a disminuir en la adultez y hacerse más infrecuentes en adultos mayores.

En niños pequeños se considera que existe un bruxismo fisiológico, relacionado con la estimulación y desarrollo normal de la cara, boca y dentición de los niños. Este bruxismo suele darse durante la dentición temporal y suele ir desapareciendo poco a poco a medida que salen los dientes definitivos. Asimismo puede también estar relacionado con estados de ansiedad, nerviosismo o estrés en la infancia.

3) Tipos de bruxismo

Dependiendo de la forma en la que se presente el bruxismo, se pueden diferenciar los siguientes:

3a) Bruxismo de apretamiento

Se genera cuando los músculos de la masticación se contraen al apretar los dientes. Al no haber deslizamiento entre los dientes, no se produce un desgaste tan marcado.

3b) Bruxismo de rechinamiento o frotamiento

En este caso se genera una fricción de los dientes al contraer y relajar los músculos de la masticación. Esta forma de bruxismo puede producir un gran desgaste dental o atrición.

Como adelantábamos al principio del artículo, también podemos clasificarlo según el momento del día en el que se dé este trastorno:

3c) Bruxismo diurno o de vigilia

Como su propio nombre indica, consiste en apretar los dientes inconscientemente estando despierto. Suele manifestarse con otros hábitos como apretar los labios entre los dientes o morderse las uñas.

3d) Bruxismo nocturno o del sueño

Ocurre durante las horas de sueño. Puede estar relacionado con el Síndrome de Apnea Obstructiva Crónica o apneas del sueño. Suele provocar dolor dental, muscular y articular al despertar.

4) Etiología del bruxismo y mecanismos fisiopatológicos

La causa del bruxismo es reconocida como multifactorial y compleja. Las últimas evidencias científicas refuerzan que no existe una única causa, sino una interacción de factores neurológicos, genéticos, psicológicos y externos. Se distingue conceptualmente entre bruxismo primario (idiopático, sin causa médica identificable) y bruxismo secundario, asociado a otras condiciones como ciertos trastornos neurológicos (especialmente del sistema extrapiramidal, como la enfermedad de Parkinson u otros desórdenes del movimiento) y psiquiátricas, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), el trastorno de ansiedad generalizada y la esquizofrenia, y el uso de fármacos o sustancias que afectan el sistema nervioso central. Estos hechos sugieren una implicación importante de las vías neuroquímicas –en particular alteraciones en los niveles de dopamina y serotonina.

4a) La genética puede predisponer al bruxismo

Numerosos estudios han demostrado que el bruxismo puede tener origen genético y puede ser compartido entre diferentes miembros de la misma familia.

Un meta-análisis de estudios en gemelos publicado en 2024 demostró que la concordancia de bruxismo del sueño es significativamente mayor en gemelos monocigóticos que en dicigóticos. Dicho de otro modo, los gemelos idénticos tienden a compartir el hábito de bruxar nocturnamente con más frecuencia que los mellizos, lo que sugiere una influencia genética hereditaria en la aparición del bruxismo. 

4b) Factores psicológicos que provocan bruxismo

Los factores psicológicos y de personalidad han sido reiteradamente implicados como desencadenantes, sobre todo en el bruxismo diurno.

El estrés psicológico, la ansiedad y ciertos rasgos (p. ej., personas competitivas o con tendencia a la hiperactividad muscular) se asocian a mayor prevalencia e intensidad de bruxismo.

El estrés y la ansiedad activan el sistema nervioso simpático, preparando al cuerpo para la “lucha o huida”. Esta activación puede aumentar la tensión muscular, incluida la de los músculos de la mandíbula, lo que puede llevar a rechinar y apretar los dientes.

Un reciente estudio confirmó la fuerte asociación entre bruxismo, trastornos temporomandibulares y factores psicológicos: es decir, los episodios de apretar/rechinar ocurren frecuentemente bajo la influencia de estrés o ansiedad, lo que provoca sobrecarga de las estructuras masticatorias (músculos, articulación) y puede dar lugar a síntomas típicos de disfunción temporomandibular.

En la misma línea, se ha observado que el bruxismo ligado a factores psicológicos tiende a manifestarse más durante la vigilia (por ejemplo, el hábito de apretar la mandíbula en situaciones de tensión laboral), mientras que durante el sueño influyen también otros mecanismos neurofisiológicos.

En situaciones de estrés, algunas personas desarrollan hábitos inconscientes o comportamientos como morderse las uñas o apretar los dientes.

4c) Relación entre trastornos del sueño y bruxismo

Desde el punto de vista neurofisiológico, el bruxismo del sueño se ha relacionado con los microdespertares o activaciones breves del sistema nervioso autónomo durante el ciclo de sueño, especialmente en la fase no REM. Estudios con polisomnografía (registro de sueño) han demostrado que los episodios de bruxismo nocturno suelen ir precedidos por un aumento abrupto en la frecuencia cardíaca y respiratoria, indicativo de una micro-alerta cerebral, aun cuando el individuo no despierte por completo. Estos microdespertares ocurren con cierta periodicidad (varias veces por hora) y podrían reflejar mecanismos de defensa del organismo frente a alguna perturbación (como obstrucciones parciales de la vía aérea, sueños vívidos, etc.). De hecho, el bruxismo nocturno coexiste con frecuencia junto a otros trastornos del sueño, como el síndrome de apnea obstructiva del sueño, el síndrome de piernas inquietas, trastornos de conducta en sueño REM e incluso otras parasomnias. Una hipótesis fisiopatológica sugiere que en algunos casos el bruxismo podría ser una respuesta refleja que busca “resolver” un problema durante el sueño: por ejemplo, al apretar y adelantar la mandíbula se tensan los músculos de la vía aérea superior, lo que podría mejorar transitoriamente la permeabilidad faríngea en personas con apnea del sueño; o el aumento de la actividad muscular y salivación asociado al bruxismo podría “proteger” frente a reflujo gastroesofágico nocturno y sequedad bucal. Si bien estas teorías necesitan mayor evidencia, en la práctica clínica sí se advierte que pacientes con alteraciones del sueño o alto estrés presentan bruxismo con más frecuencia.

4d) ¿Hay relación entre la mordida y la alineación de los dientes y el bruxismo?

En contra de lo ampliamente divulgado a día de hoy, la oclusión dental (es decir la forma en la que mordemos y la alineación de los dientes) en la causa del bruxismo ha sido puesto en duda por la literatura reciente.

Antiguamente se creía que las interferencias o maloclusiones dentales causaban el hábito de apretar o rechinar, pero hoy se considera que los factores oclusales tienen un impacto limitado o no concluyente en el origen del bruxismo, especialmente en el bruxismo del sueño. En otras palabras, corregir la mordida por sí solo raramente elimina un bruxismo de base central. Sin embargo, las alteraciones oclusales podrían actuar como factores contribuyentes al agravar las consecuencias del bruxismo (ej. acelerando el desgaste dental o sobrecargando la ATM).

4e) Otras enfermedades que provocan bruxismo

Además hay otras enfermedades que están estrechamente relacionadas con el bruxismo. En este grupo incluimos alergias, demencia, Parkinson, hiperactividad, trastorno de reflujo gastroesofágico, epilepsia, terrores nocturnos u otros problemas relacionados con el sueño.

4f) Medicamentos y otras sustancias relacionadas con el rechinar de dientes

De igual forma, algunos medicamentos psiquiátricos (como los antidepresivos) y sustancias estimulantes como el tabaco, alcohol, cafeína o el consumo de determinado tipo de drogas pueden favorecer el desarrollo de este trastorno.

En síntesis, cada paciente puede presentar una combinación distinta de detonantes, por lo que la evaluación integral (psicológica, neurológica, odontológica) es fundamental para entender el origen de su bruxismo y orientar el manejo.

5) Relación entre bruxismo y trastornos temporomandibulares (ATM)

La asociación entre el bruxismo y los trastornos temporomandibulares (TTM) –un conjunto de condiciones que afectan a la articulación temporomandibular (ATM) y/o los músculos masticatorios, provocando dolor orofacial, ruidos articulares y alteraciones funcionales– ha sido objeto de numerosos estudios. En la práctica, es bien conocido que pacientes bruxómanos a menudo desarrollan dolor mandibular o disfunción articular, y viceversa, muchos pacientes con síndrome de ATM refieren antecedentes de apretar o rechinar los dientes. Las evidencias científicas más recientes confirman una relación positiva significativa entre ambos fenómenos.

Un meta-análisis publicado en 2023 cuantificó esta asociación de manera contundente: la presencia de bruxismo incrementa más del doble la probabilidad de presentar un trastorno de ATM en comparación con no bruxar. Dicho de forma simple, el bruxismo actúa como un factor de riesgo relevante para desarrollar disfunción temporomandibular.

5a) Dolor muscular provocado por el bruxismo

Mecanísticamente, el sobreesfuerzo muscular causado por el apretamiento repetitivo podría llevar a fatiga e hiperactividad del músculo masetero y temporales, desencadenando dolor muscular y puntos gatillo. A su vez, las cargas excesivas sobre la articulación durante los episodios de rechinamiento pueden contribuir al desplazamiento del disco articular o a microtraumas en los cóndilos mandibulares, favoreciendo la inflamación articular y la aparición de clics, bloqueos o trastornos degenerativos.

5b) El bruxismo como factor contribuyente al TTM

No obstante, es importante señalar que la relación bruxismo–TTM no es necesariamente causal en el 100% de los casos, sino más bien un factor contribuyente o exacerbador. Existen individuos con bruxismo intenso que sorprendentemente no desarrollan TTM significativo, y viceversa pacientes con TTM que no reportan bruxismo (lo cual indica que también intervienen otros factores genéticos, posturales, traumáticos, etc. en los TTM).

5c) La mala alineación de los dientes o la pérdida de dientes pueden agravar el bruxismo

Aunque tradicionalmente se ha considerado que los problemas de oclusión dental (una mala alineación de los dientes) pueden ser una causa del bruxismo, la evidencia científica reciente no respalda esta teoría. Si bien algunas personas con maloclusiones pueden presentar bruxismo, no se ha encontrado una relación directa y consistente entre las alteraciones de la mordida y la aparición de este trastorno.

Estos factores locales como las maloclusiones dentales o la pérdida de dientes sí pueden agravar el impacto del bruxismo sobre la ATM. Por ejemplo, las maloclusiones esqueléticas de Clase III (mandíbula adelantada) o la ausencia de múltiples dientes alteran la biomecánica mandibular y se asocian a mayor incidencia de disfunción articular. En esos pacientes, si además está presente el bruxismo, los síntomas de ATM tienden a ser más marcados. Por tanto, en el contexto clínico, un paciente bruxista con alteraciones oclusales debe considerarse de riesgo elevado para desarrollar trastornos de ATM. Por lo que en pacientes con bruxismo cronico se recomienda evaluar oclusal y articularmente en detalle su estado.

Por todo esto, en la práctica clínica se recomienda abordar de forma integral al paciente bruxista, vigilando signos incipientes de disfunción articular (dolor, ruidos, limitación de apertura) e instaurando medidas preventivas o terapéuticas tempranas para proteger la ATM.

6) Cómo saber si tengo bruxismo

Uno de los problemas del bruxismo, especialmente del nocturno, es la dificultad para detectarlo. Al ser un movimiento de dientes involuntario, los bruxistas no son conscientes de su situación hasta que alguien no se lo dice o las consecuencias empiezan a ser perceptibles a simple vista. Una de las formas más habituales de diagnosticarlo y controlarlo es visitando al dentista con frecuencia. Un profesional odontológico cualificado puede percibir este problema en una exploración rutinaria.

7) ¿Cuáles son las consecuencias de apretar los dientes?

Aunque el bruxismo puede ser leve, esporádico y no tener consecuencias, en los casos más graves puede conllevar bastantes problemas como desgastes, roturas, sensibilidad dental, dolores musculares, de mandíbula, de oído y/o de cabeza o trastornos de sueño.

Estas consecuencias pueden afectar tanto la salud dental como la calidad de vida del paciente.

Las principales complicaciones incluyen:

7a) Apretar los dientes puede provocar desgaste y sensibilidad dental

Aunque hay distintos tipos de desgastes, el bruxismo provoca la llamada atrición dental, un deterioro de las superficies dentales debido a un contacto entre ellas.

Rechinar los dientes también puede deteriorar el esmalte, la principal capa protectora de los dientes. Con el tiempo, esto puede derivar en una mayor sensibilidad de los dientes al frío y al calor o, incluso, dolor.

Además, causar un desgaste significativo de los dientes lleva a la pérdida de esmalte dental, exposición de la dentina, sensibilidad dental y fracturas de los dientes o restauraciones dentales. Este desgaste es especialmente notorio en el bruxismo nocturno, cuando el rechinamiento de los dientes ocurre de manera involuntaria y repetida durante el sueño.

7b) Trastornos de sueño provocados por el bruxismo

El bruxismo del sueño o nocturno está muy conectado con otros trastornos de sueño. Así pues, los pacientes apretadores pueden ser más propensos a roncar o, incluso, a las apneas del sueño (pausas en la respiración mientras duermen)

Además, el bruxismo nocturno puede interrumpir el sueño, lo que resulta en insomnio o sueño de mala calidad, afectando la fatiga diurna y reduciendo el rendimiento general durante el día. Esto es especialmente problemático para aquellos con bruxismo severo, ya que el rechinamiento de los dientes puede generar ruidos molestos que interrumpen tanto el sueño del paciente como el de su pareja.

7c) La disfunción temporomandibular y su relación con el bruxismo

El bruxismo prolongado puede llevar a trastornos de la ATM, que incluyen dolor en la articulación temporomandibular, dolor muscular, y dificultad para masticar o abrir la boca. Estos trastornos son muy comunes entre los pacientes con bruxismo, especialmente aquellos con bruxismo nocturno.

Uno de los síntomas más evidentes de padecer bruxismo es despertarse frecuentemente con dolor en la mandíbula, cuello, oído y/o cabeza. Esto se debe a que estos movimientos involuntarios pueden sobrecargar la articulación temporomandibular, la articulación situada en cada lado de la mandíbula que nos permite hablar y masticar. Con el tiempo, esto puede, incluso, derivar en una disfunción de la articulación temporomandibular (ATM) o generar contracturas, sobrecargas o incluso lesiones en otras partes del cuerpo. De hecho, tratar el bruxismo es especialmente importante en deportistas de élite ya que puede aumentar el riesgo de lesión.

7d) Dolores causados por apretar los dientes

El apretamiento constante de los dientes puede causar dolor en los músculos masticatorios, en la mandíbula e incluso en el cuello. La hipertrofia de los músculos maseteros es común en quienes sufren de bruxismo.

7e) El impacto psicológico del bruxismo

El bruxismo puede causar ansiedad y preocupación sobre la salud dental, lo que a su vez puede contribuir a más estrés y empeorar el problema. Los pacientes también pueden desarrollar sentimientos de incomodidad debido al dolor facial y muscular asociado con el bruxismo.

8) Métodos diagnósticos actuales y emergentes del bruxismo

El diagnóstico de bruxismo históricamente ha sido un desafío, dado que gran parte de la actividad ocurre inconscientemente (particularmente durante el sueño) y no existe un test clínico único y simple que lo confirme de manera infalible. Sin embargo, en años recientes se han refinado los criterios diagnósticos y se han desarrollado herramientas tecnológicas que mejoran la detección.

8a) La necesidad de la evaluación clínica del paciente con bruxismo

En la práctica, el primer paso para identificar el bruxismo es a través de la evaluación clínica e historial del paciente. Esto incluye el auto-reporte o el reporte de terceros: por ejemplo, preguntar al paciente si nota tensión mandibular o dolor al despertar, o si alguien ha escuchado sonidos de rechinamiento durante la noche. Existen cuestionarios estandarizados y escalas de evaluación que ayudan a cuantificar la frecuencia e impacto percibido del hábito. Junto a la anamnesis, el odontólogo realiza un examen buscando signos clínicos indicativos de bruxismo, tales como facetas de desgaste dental inusual (que no se explican solo por la edad ni la dieta), hipertrofia de los músculos maseteros (volumen aumentado por ejercicio continuo), líneas de impresión o mordeduras en la mucosa y lengua, fracturas de restauraciones dentales sin causa aparente, y limitación o dolor a la palpación de los músculos mandibulares. Si el paciente refiere dolor articular o muscular, se explora también la ATM en busca de ruidos o restricciones de movimiento que pudieran asociarse.

8b) Herramientas instrumentales para diagnosticar bruxismo

Entre las herramientas instrumentales para diagnosticar bruxismo, el estándar es la polisomnografía (PSG) con registro audiovisual. La PSG consiste en monitorear al paciente durante el sueño en un laboratorio especializado, midiendo la actividad bioeléctrica muscular (electromiografía de músculos maseteros/temporales), movimientos mandibulares, flujo respiratorio, esfuerzo cardíaco y actividad cerebral, entre otros parámetros. La PSG permite detectar con precisión los eventos de bruxismo del sueño (llamados eventos de actividad rítmica masticatoria), diferenciándolos de otros movimientos orofaciales durante el sueño. No obstante, se trata de una prueba costosa y de difícil acceso general (requiere equipo y personal de un laboratorio del sueño), por lo que no se emplea de rutina en todos los pacientes. En estudios poblacionales donde se utilizó PSG, la prevalencia de bruxismo nocturno fue mucho mayor que la reportada por cuestionarios (por ejemplo, un estudio halló hasta 43% de individuos con episodios de bruxismo detectados por PSG, comparado con ~21% por reporte), lo cual indica que muchas personas no son conscientes de su bruxismo si no se investiga con instrumentos.

8c) Métodos para registro domiciliario del bruxismo

Además de la PSG, se han desarrollado métodos menos complejos para registro domiciliario. Existen dispositivos intraorales similares a una férula o protector bucal que contienen sensores de presión, de electromiografía, o una plancha muy fina recubierta de colorante que marca los movimientos dentales, los cuales el paciente usa durante la noche para registrar la actividad de apriete/rechinamiento. Del mismo modo, hay aparatos de electromiografía portátiles que se adhieren a la piel sobre los músculos mandibulares y registran las contracciones mientras el paciente duerme.

8d) Aplicaciones móviles para monitoreo del bruxismo

En cuanto al bruxismo diurno, la observación directa es difícil fuera del consultorio. Una estrategia reciente es el uso de aplicaciones móviles de monitoreo basadas en evaluación momentánea: apps que envían recordatorios aleatorios al paciente durante el día preguntándole si en ese instante está apretando los dientes o no, creando así un registro diario de la frecuencia de bruxismo consciente. Del mismo modo, dispositivos de biofeedback (p. ej., pequeños sensores colocados en la frente o sien que vibran o suenan cuando detectan tensión muscular mantenida) están emergiendo como herramientas tanto diagnósticas como terapéuticas para el bruxismo de vigilia.

9) Cómo tratar el bruxismo

Ahora que ya tenemos claro qué es el bruxismo, qué lo provoca y qué consecuencias tiene, es momento de profundizar sobre los tratamientos para este trastorno bucodental. Hay que tener en cuenta que, en algunas ocasiones, el problema puede desaparecer por sí solo, por lo que no es necesario ningún elemento añadido. Pero, en casos de bruxismo crónico, hay que tratar de recuperar una correcta oclusión.

9a) Tratamiento de ortodoncia para combatir el rechinamiento de dientes

Dado que ciertas maloclusiones pueden agravar la sobrecarga articular, en pacientes con discrepancias óseas marcadas o contactos prematuros podría valorarse un tratamiento de ortodoncia o incluso ortognático (quirúrgico) como parte del manejo integral. La corrección de la mordida (por ejemplo, descruzar una mordida profunda o alinear un apiñamiento severo) puede mejorar la distribución de fuerzas durante la función y potencialmente reducir la intensidad de la parafunción en algunos casos. Sin embargo, es importante manejar las expectativas: corregir la oclusión no garantiza que el bruxismo desaparezca, puesto que, como se discutió, el hábito tiene componentes centrales independientes de la mordida. Aun así, en un paciente bruxista con maloclusión, el alinear dientes y optimizar la relación maxilar/mandíbula puede aliviar otros factores de estrés o compensación neuromuscular. Por ejemplo, un paciente con pérdida de múltiples molares (y por ende colapso de la dimensión vertical) puede estar bruxando más al intentar inconscientemente buscar una estabilidad oclusal; en tal caso, la rehabilitación protésica u ortodóntica que restituya la dimensión perdida podría disminuir ese desencadenante.

9b) La férula de descarga, una ayuda en el tratamiento para el bruxismo

Clásicamente la piedra angular en el manejo odontológico del bruxismo son las férulas oclusales (placas de descarga nocturnas). Estas son dispositivos removibles de resina acrílica rígida que el paciente usa típicamente durante el sueño. Su objetivo principal es proteger las piezas dentales del desgaste y distribuir de forma más homogénea las fuerzas oclusales para reducir el estrés en dientes individuales. Las férulas también pueden contribuir a una ligera disminución de la actividad muscular nocturna al modificar la postura mandibular, aunque no siempre eliminan el bruxismo por completo.

Para desarrollar las férulas de descarga se toman unos moldes o escaneados digitales de la boca para poder estudiar el caso, para a continuación preparar el dispositivo adecuado a cada dentadura. El paciente la puede utilizar durante el día, la noche o ambas, dependiendo de la intensidad del bruxismo y de las recomendaciones del odontólogo.

9c) Fisioterapia de cabeza, cuello y boca

Un especialista en fisioterapia de la articulación temporomandibular puede ayudar a descontracturar y relajar los músculos masticatorios, disminuyendo así el cansancio muscular y el dolor de cabeza. Además también puede enseñar a realizar una reeducación postural.

La fisioterapia de la articulación temporomandibular incluye técnicas manuales para estirar y relajar los músculos masticatorios, masajes en puntos gatillo del masetero/temporal, movilizaciones suaves de la mandíbula y ejercicios de propiocepción mandibular. Estas intervenciones buscan disminuir el dolor muscular y mejorar la amplitud de movimiento de la mandíbula cuando está limitada. Se ha observado que la terapia manual regular y ciertos ejercicios domiciliarios (como rutinas de apertura controlada, movimientos laterales contra resistencia, etc.) ayudan a aliviar la tensión muscular acumulada y reducen la frecuencia de cefaleas y molestias cervicales asociadas.

Otra técnica utilizada es el dry needling o punción seca de los músculos masticatorios, que consiste en introducir agujas finas (similares a las de acupuntura) en los puntos musculares contracturados para lograr su relajación reflejada. Este método ha mostrado eficacia en disminuir el dolor miofascial y la hiperactividad de los maseteros en pacientes bruxistas, aunque –al igual que el Botox– su efecto es temporal y suele requerir varias sesiones de mantenimiento.

9d) Reparar los dientes desgastados por el bruxismo

Además de los tratamientos anteriormente mencionados, hay que tener en cuenta que, si el bruxismo ha provocado ya un grave desgaste de los dientes, el odontólogo puede tener que remodelar las superficies de masticación de los dientes. Para ellos es posible que haya que colocar restauraciones como pueden ser incrustaciones, coronas, etc. para reparar el daño y recuperar la estructura dental perdida.

Es fundamental recalcar al paciente bruxista la necesidad de controles periódicos: las férulas deben ajustarse y reemplazarse si se desgastan, y cualquier rehabilitación dental realizada puede a su vez sufrir las fuerzas excesivas, requiriendo mantenimiento.

9e) Medicación recomendable para el tratamiento del bruxismo

Aunque no se suele recurrir a la medicación para tratar este problema, algunos profesionales podrían recomendar el uso de relajantes musculares y/o medicamentos contra la ansiedad y el estrés. En algunos casos graves se puede aconsejar el uso de inyecciones de botox en los músculos de masticación para controlar este trastorno.

Entre los fármacos sistémicos, los relajantes musculares y ansiolíticos de acción nocturna son los más empleados. Por ejemplo, bajas dosis de benzodiacepinas como el clonazepam antes de dormir pueden reducir la actividad muscular mandibular durante el sueño y mejorar la calidad del mismo, aunque su uso prolongado se limita por riesgo de dependencia y somnolencia diurna. Otros fármacos probados incluyen ciertos antidepresivos tricíclicos (ej. amitriptilina en dosis bajas) que además de mejorar bruxismo pueden aliviar dolor crónico facial, y algunos agonistas dopaminérgicos o betabloqueantes en casos relacionados con trastornos del movimiento o estrés cardiovascular asociado, respectivamente. Otra de las terapias es el uso de toxina botulínica tipo A (p. ej., Botox) infiltrada en los músculos maseteros y temporales. La toxina botulínica provoca un bloqueo reversible de la transmisión neuromuscular, induciendo una relajación parcial de los músculos. Sin embargo, sus efectos son temporales (usualmente duran 3 a 6 meses) y requieren reinyecciones periódicas para mantener el beneficio. Además, se debe dosificar cuidadosamente para evitar debilitar en exceso la musculatura (lo que podría dificultar la masticación normal) o generar atrofias estéticas indeseadas en la cara.

9f) Terapias psicológicas y conductuales para combatir el apretamiento de dientes

Como ya hemos contado, el bruxismo tiene una estrecha relación con factores psicológicos como el estrés y la ansiedad. Por esta razón, conseguir controlar estos detonantes puede ayudar a combatir este trastorno. Por ello, es aconsejable evitar los estresores vitales y hacer ejercicios de relajación antes de dormir.

Las intervenciones psicológicas resultan un pilar importante, sobre todo para el bruxismo diurno. Técnicas de terapia cognitivo-conductual (TCC) enfocadas en la gestión del estrés y la ansiedad han mostrado beneficios en reducir la tensión general del paciente y la frecuencia de episodios de apretamiento. La educación del paciente es fundamental: explicarle la naturaleza multifactorial del bruxismo, identificar junto a él los posibles desencadenantes en su vida cotidiana (por ejemplo, situaciones de trabajo, conducción, estudio) y entrenarlo en estrategias de afrontamiento. Una técnica útil es el entrenamiento en conciencia mandibular: se enseña al paciente a reconocer cuando está apretando la mandíbula durante el día y a practicar una postura de “reposo” (labios juntos, dientes separados, lengua en el paladar) que descarga la ATM.También se ha explorado la hipnoterapia y técnicas de relajación profunda antes de dormir para pacientes con bruxismo nocturno asociado a ansiedad, con algunos reportes de éxito anecdótico. Un avance interesante en población infantil es la incorporación de hábitos de higiene del sueño y mindfulness: un ensayo reciente mostró que mejorar las rutinas antes de dormir (evitar pantallas, establecer horarios regulares) junto con ejercicios simples de mindfulness y relajación en niños logró disminuir la frecuencia de bruxismo del sueño de manera significativa.

9g) Remedios caseros para combatir el bruxismo

Además de todo lo mencionado hasta ahora, hay algunos remedios caseros que pueden ayudar con este problema. Así pues se recomienda evitar el consumo de alimentos duros y chicle y aumentar la ingesta de agua durante del día. Antes de dormir, se puede aplicar hielo o calor húmedo en los músculos de la mandíbula y realizar ejercicios, estiramientos y/o masajes en la zona de influencia de la articulación temporomandibular.

En conclusión, el tratamiento del bruxismo requiere frecuentemente combinar estrategias para abordar sus diferentes aristas: proteger la dentición, reducir la hiperactividad neuromuscular y manejar los factores psico-sociales desencadenantes. Un abordaje solo mecánico o solo psicológico suele quedarse corto. Las revisiones más recientes enfatizan que se debe adoptar un enfoque multidisciplinario: los mejores resultados se obtienen integrando medidas odontológicas, físicas y psicológicas adaptadas a cada paciente.

Si vives en A Coruña y padeces bruxismo u otro problema relacionado con la salud bucodental, el equipo de profesionales de Clínica Médico Dental Pardiñas está a tu disposición.

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