Blog

Caries dental – Qué es, causas, tratamiento y prevención

28-10-2025
La caries dental es una enfermedad infecciosa provocada por unas bacterias que existen en la boca. Aquí hablamos sobre sus causas, tratamiento y prevención.

La caries dental es una de las enfermedades más comunes del ser humano. Mientras que en los adultos es la enfermedad periodontal la principal causa de pérdida de dientes, en los niños y jóvenes es la caries. Se trata de un proceso de destrucción de los tejidos duros del diente (esmalte y dentina) provocado por la acción de unas bacterias que existen en la boca.

Índice de contenidos ocultar

A continuación te explicamos qué es la caries, cuáles son sus causas y factores de riesgo, cómo puedes prevenirla, los tratamientos disponibles y por qué es importante tratarla a tiempo para evitar consecuencias en la salud general.

1) Qué es la caries dental

La caries dental es una enfermedad infecciosa multifactorial provocada por bacterias presentes en la boca. Estas bacterias (principalmente Streptococcus mutans, entre otras) forman parte de la placa dental y se alimentan de los azúcares que ingerimos. En su metabolismo producen ácidos capaces de desmineralizar y destruir gradualmente el esmalte dental. El resultado inicial es la aparición de una pequeña lesión en el diente (mancha blanca o cavidad incipiente) que, de no tratar, puede progresar a una cavidad cada vez más profunda en la estructura dental. Una vez que la caries penetra el esmalte y alcanza la dentina (capa interna más blanda), su avance se acelera. Si el proceso no se detiene a tiempo, la infección puede invadir la pulpa dental (el nervio), provocando el típico dolor de muelas intenso. En fases avanzadas, la caries puede causar la necrosis del nervio y formar un absceso en la raíz, poniendo en riesgo la pieza dental e incluso requiriendo la extracción del diente afectado.

1A) A quién afecta la caries dental

Es importante destacar que la caries puede afectar a personas de todas las edades. En los niños muy pequeños puede presentarse la llamada caries de la primera infancia o caries del biberón, una caries agresiva que afecta a los dientes de leche. En adultos mayores, la retracción de las encías puede exponer las raíces de los dientes, las cuales carecen de esmalte y son más susceptibles a la caries (caries radicular). La caries dental no tratada es extremadamente prevalente a nivel mundial: según la Organización Mundial de la Salud, constituye el trastorno de salud más frecuente en la población, afectando a miles de millones de personas. De hecho, se calcula que prácticamente el 100% de los adultos desarrolla caries en algún momento de su vida y entre un 60% y 90% de los niños también se ve afectado. A pesar de su frecuencia, conviene recordar que es una enfermedad en gran medida prevenible con buenos hábitos.

2) Síntomas de la caries dental

En sus etapas iniciales, la caries suele ser silenciosa y no provoca síntomas apreciables. A medida que el esmalte va perdiendo minerales, puede notarse apenas una mancha blanquecina opaca en la superficie del diente (lesión incipiente). Sin embargo, cuando la caries avanza y forma una cavidad más profunda, comienzan a manifestarse diversos síntomas y señales de alerta:

  • Sensibilidad dental – Molestia o dolor leve al consumir alimentos o bebidas dulces, frías o calientes, debido a la exposición de la dentina subyacente. Es común sentir un pequeño calambre o punzada en el diente afectado al tomar, por ejemplo, agua muy fría o dulces.
  • Dolor de muela – Dolor dental más intenso y persistente que puede aparecer espontáneamente o al masticar. Indica que la caries ha llegado cerca de la pulpa o la ha invadido. El dolor de muelas puede ir de moderado a muy agudo e incluso incapacitante, a menudo empeora por la noche.
  • Cavidad visible o mancha oscura – En caries ya desarrolladas puede apreciarse un agujero en el diente o una mancha marrón-negra en su superficie. Estas lesiones suelen retener alimentos y ser rugosas al tacto con la lengua.
  • Infección y absceso – Si la caries alcanza el nervio y las bacterias infectan la pulpa, puede formarse un absceso dental (flemón). Un absceso es una acumulación de pus en el hueso o encía junto al diente, y provoca dolor intenso, hinchazón de la cara e incluso fiebre en algunos casos. La encía alrededor del diente puede estar enrojecida y muy sensible al tacto.

No todos estos síntomas aparecen simultáneamente; por ejemplo, es posible tener caries en varios dientes sin dolor (solo detectables por el dentista), o sentir dolor en una fase ya avanzada sin haber notado sensibilidad previa. Ante la sospecha de caries – por ejemplo, si notas una picadura en un diente, dolor localizado o aumento de sensibilidad – debes acudir al dentista lo antes posible. Un diagnóstico precoz mediante examen clínico y radiografías permite tratar la caries de forma más sencilla, antes de que cause daños mayores.

3) Causas y factores que influyen en el desarrollo de caries dental

La caries es un proceso multifactorial y conocer estas causas puede ayudar a trabajar en su prevención. Para que aparezca, deben coincidir varios factores: una superficie dental susceptible, las bacterias adecuadas, los sustratos azucarados que las alimenten y el tiempo suficiente para que cause daños. A continuación analizamos los principales factores de riesgo o elementos que influyen en el desarrollo de las caries:

3A) La calidad del esmalte

El esmalte dental es la capa más dura del diente (de hecho, es el tejido más duro de todo el cuerpo humano). Sin embargo, su resistencia varía en cada persona. La genética, la nutrición durante la formación de los dientes y otros factores determinan la calidad del esmalte y su capacidad de resistir el ataque ácido de las bacterias. Un esmalte más débil o delgado será más propenso a desarrollar caries.

3Aa) Los dientes de leche son más propensos a desarrollar caries

Por ejemplo, los dientes de leche tienen un esmalte más fino y poroso, lo que explica que sean más vulnerables a las caries rápidas en la infancia.

3Ab) El flúor aumenta la fortaleza del esmalte dental

Asimismo, la presencia de flúor en la estructura del esmalte aumenta su fortaleza; por eso, la falta de flúor durante el desarrollo dental puede dar como resultado un esmalte menos resistente y una mayor predisposición a la caries. En resumen, dientes fuertes y bien mineralizados tolerarán mejor los ácidos, mientras que dientes con esmalte defectuoso o poco mineralizado se lesionan con más facilidad.

3B) La placa dental

La placa dental o placa bacteriana es esa película pegajosa blanco-amarillenta que se forma continuamente sobre nuestros dientes. Está compuesta por millones de bacterias mezcladas con restos de comida y componentes de la saliva. Si no quitamos la placa a tiempo mediante la higiene oral, las bacterias proliferan en ella y producen ácidos que comienzan a desmineralizar el esmalte. La placa tiende a acumularse especialmente en las fisuras de las muelas, entre los dientes y cerca de la encía. Una higiene deficiente favorece su acumulación; por el contrario, cepillarse correctamente después de las comidas y usar seda dental elimina la placa antes de que cause daño. La placa que permanece mucho tiempo adherida a los dientes acaba endureciéndose y convirtiéndose en sarro (cálculo dental), el cual ya no se puede quitar con el cepillado y sigue albergando bacterias. Por tanto, la presencia prolongada de placa es un factor clave en la formación de caries. Una boca limpia difícilmente desarrollará caries activa, mientras que en una boca con placa abundante las bacterias harán estragos en el esmalte.

3C) Los alimentos cariogénicos

3Ca) Los carbohidratos fermentables

La dieta juega un papel fundamental en el desarrollo de las caries. Las bacterias de la placa metabolizan principalmente carbohidratos fermentables (azúcares y almidones) para obtener energía. Al hacerlo, generan los ácidos que desmineralizan el diente. Por ello, una alimentación rica en azúcares favorece la aparición de caries, mientras que una dieta baja en azúcar reduce considerablemente el riesgo. No solo importa la cantidad de azúcar, sino también la frecuencia con que se consume y la consistencia de los alimentos. Además, optar por alimentos más saludables – verduras, proteínas, frutas frescas poco ácidas, lácteos sin azúcar – ayuda a proteger los dientes.

3Cb) Alimentos pegajosos

Consumir dulces pegajosos entre horas es especialmente perjudicial: por ejemplo, caramelos, gominolas, bollería, chocolate, galletas, refrescos azucarados, etc., son alimentos altamente cariogénicos. Este tipo de comidas aportan un sustrato constante a las bacterias.

3Cc) La frecuencia con la que se ingiere azúcar

Cada vez que comemos azúcar, en los siguientes 20 minutos las bacterias producen ácido que ataca el esmalte. Si picamos con frecuencia, encadenamos ataques de ácido uno tras otro y el diente no tiene tiempo de recuperarse. En cambio, limitando el consumo de azúcares a los momentos de las comidas principales (y cepillándose después) damos oportunidad a la saliva y al flúor de remineralizar el esmalte.

3D) El flujo salival

La saliva es el gran aliado natural de nuestra salud bucal. Cumple varias funciones protectoras: neutraliza los ácidos producidos tras la ingesta de alimentos, aporta minerales (calcio, fosfato) que ayudan a remineralizar el esmalte y contiene componentes antibacterianos. Cuando la producción de saliva disminuye, los dientes quedan más desprotegidos frente a la caries. Situaciones como la xerostomía (boca seca patológica), la deshidratación, respirar habitualmente por la boca o ciertos medicamentos que reducen el flujo salival aumentan significativamente el riesgo de caries. Por la noche, por ejemplo, segregamos menos saliva, lo que explica que las bacterias tengan “vía libre” para actuar durante el sueño. De ahí la importancia de cepillarse antes de dormir: es el momento del día en que más necesitamos dejar la boca limpia, ya que tendremos muchas horas con poca saliva y sin ingerir nada (lo que baja el pH de la boca). En condiciones normales, la saliva amortigua los ácidos tras la comida en unos 20-30 minutos y facilita la reparación del esmalte dañado. Pero si falta saliva, el pH puede permanecer bajo más tiempo y la desmineralización avanza. En conclusión, un flujo salival adecuado protege contra la caries, mientras que la sequedad bucal la agrava. Beber agua con frecuencia, estimular la salivación (por ejemplo, al masticar chicle sin azúcar) y tratar médicamente la xerostomía cuando exista son medidas importantes para mantener a raya las caries.

En resumen; la aparición de caries requiere la conjunción de los factores anteriores. A esto podemos añadir un cuarto factor, el tiempo sin higiene. La buena noticia es que todos estos factores son modificables salvo la genética. Podemos actuar con la prevención sobre la dieta, la placa, reforzar el esmalte con flúor y cuidar la salivación, disminuyendo enormemente las probabilidades de desarrollar caries.

4) Cómo prevenir la caries dental

Aunque la caries está muy extendida, su prevención es relativamente sencilla si adoptamos hábitos saludables de forma constante. Las claves de la prevención se pueden resumir en cinco puntos: higiene oral rigurosa, uso del flúor, alimentación adecuada, medidas profesionales (como sellantes) y revisiones periódicas. Desarrollamos cada aspecto a continuación:

4A) Llevar una higiene dental adecuada

Mantener una buena higiene bucodental es la medida preventiva más eficaz contra la caries. El objetivo es evitar la acumulación de placa bacteriana sobre los dientes, ya que, como vimos, la placa es la causante directa de la desmineralización del esmalte. Para lograrlo, se recomienda cepillarse los dientes después de cada comida principal (al menos dos veces al día, por la mañana y especialmente antes de acostarse) empleando una pasta dentífrica con flúor. El cepillado debe realizarse con la técnica correcta, durante 2-3 minutos, asegurándose de limpiar todas las superficies de cada diente. Es importante usar un cepillo en buen estado (cambiarlo cada 3 meses aprox.) y no olvidar la lengua y la línea de las encías. Además del cepillado, es fundamental limpiar entre dientes a diario con hilo dental o cepillos interdentales, ya que la caries suele iniciarse en los espacios donde el cepillo no llega. Si tienes tendencia a formar caries o muchas restauraciones, tu dentista puede recomendarte también el uso de un colutorio (enjuague) con flúor por las noches. Mantener estos hábitos de higiene reduce enormemente la presencia de placa y por tanto disminuye la incidencia de caries. En personas con alta predisposición, se puede considerar incluso el uso de otros medios auxiliares como irrigadores bucales o limpiezas dentales profesionales más frecuentes. En resumen, unos dientes limpios difícilmente se cariarán. La constancia en el cepillado y la seda dental, junto con una pasta fluorada, es la primera línea de defensa contra la caries.

4B) ¡No te olvides del hilo dental!

El uso de seda dental previene la aparición de caries interproximales y ayuda a mantener nuestras encías sanas. Este sirve para poder eliminar los restos de comida y bacterias que se puedan quedar acumulados entre los dientes. También es importante mantener la lengua higienizada, ya que en ella se acumulan el mayor número de bacterias presentes en la boca. Para ello puede utilizarse el cepillo dental o aparatos especiales como los raspadores linguales.

4C) La importancia del flúor

La función más destacada del flúor es su capacidad para ayudar a prevenir la desmineralización del esmalte dental. Numerosos estudios han demostrado que el flúor fortalece el esmalte dental y lo hace más resistente al ataque de los ácidos producidos por la placa bacteriana. El flúor se incorpora a la estructura del esmalte (durante la formación del diente y también de forma tópica después) formando cristales de fluorapatita, que son más duros y menos solubles que la hidroxiapatita original. Así, los dientes tratados con flúor tienen menos desmineralización ante el mismo ataque ácido. Además, el flúor promueve la remineralización de las áreas iniciales dañadas: atrae calcio y fosfato hacia las lesiones incipientes del esmalte, ayudando a repararlas antes de que se formen cavidades. Incluso posee un efecto antibacteriano a concentraciones altas, inhibiendo enzimas de las bacterias y reduciendo la producción de ácido. Por todo ello, el uso regular de flúor puede detener e incluso revertir la caries incipiente antes de que avance.

4Ca) Fuentes principales de flúor

En la práctica, las fuentes principales de flúor son: las pastas dentales fluoradas (mínimo 1000 ppm de ion flúor para niños y 1450 ppm para adultos), los colutorios de flúor (de uso semanal o diario según indicación), el agua de bebida (en algunas ciudades el agua corriente está fluorada de manera natural o artificial) y los geles o barnices de flúor aplicados por el odontólogo periódicamente. Aunque en algunos casos es conveniente reforzar el consumo de flúor, normalmente con el que contiene el agua corriente es suficiente. Es importante seguir las recomendaciones profesionales en cuanto a la cantidad de flúor, especialmente en niños, para maximizar sus beneficios evitando excesos. En definitiva, el flúor refuerza los dientes y previene la caries – es un aliado seguro y eficaz cuando se emplea adecuadamente.

4D) Mantén una alimentación adecuada

El tipo de alimentación es clave en el desarrollo de las caries, ya que son precisamente los azúcares e hidratos de carbono los alimentos de las bacterias. Llevar una dieta cariogénica, es decir, donde haya un consumo frecuente de dulces e hidratos, va a favorecer la aparición de caries, y viceversa, llevar una dieta variada rica en frutas, verduras, fibra, carnes y pescados, prevendrá la aparición de caries. Sin embargo, lo más importante para prevenir las caries es el cepillado dental después de cada comida.

4E) El sellado dental de fosas y fisuras

Los selladores de fosas y fisuras son un excelente método preventivo, especialmente en niños y adolescentes. Consisten en una fina capa de resina que el dentista aplica para recubrir y sellar las superficies rugosas de las muelas, donde suelen alojarse bacterias y restos alimenticios. Al sellar las fisuras profundas, se crea una barrera física que impide que la placa penetre y forme caries en esos surcos vulnerables. La colocación de selladores es rápida, indolora y no invasiva: primero se limpia y prepara la superficie del diente con una solución especial, luego se aplica la resina líquida en las fisuras y se endurece con una luz (fotopolimerización). El resultado es un recubrimiento duro y prácticamente invisible que puede durar años.

4Ea) El sellado dental de fosas y fisuras en niños

Diversos estudios han mostrado que los niños con selladores en sus molares permanentes presentan muchas menos caries que aquellos sin sellar. Por eso, se recomienda sellar las muelas definitivas recién erupcionadas (habitualmente alrededor de los 6-7 años las primeras y 11-13 años las segundas) y también se pueden sellar dientes de leche con alto riesgo. Los selladores dentales reducen significativamente la aparición de caries en las superficies oclusales de los molares, por lo que son una herramienta preventiva muy útil. Consulta con tu odontólogo pediatra acerca de esta medida; suele formar parte de los programas de odontología preventiva infantil. En Clínica Pardiñas aplicamos selladores de forma habitual en pacientes jóvenes con gran eficacia.

4F) Visitar regularmente al dentista previene la aparición de caries

Acudir al dentista de forma periódica es otra pieza fundamental en la prevención y control de la caries. Se aconseja realizar una revisión dental al menos una vez al año (mejor si son dos) incluso cuando no haya molestias. En estas visitas, el odontólogo examinará minuciosamente tus dientes, encías y restos de placa, pudiendo detectar caries incipientes antes de que produzcan síntomas. Identificar una caries a tiempo permite tratarla con un empaste pequeño, evitando que avance a capas más profundas. Además, en la consulta el profesional realizará una limpieza dental profesional si es necesaria, eliminando el sarro y placa acumulada en zonas difíciles que el cepillado no alcanza. Esta profilaxis ayuda a mantener los dientes libres de depósitos bacterianos, dificultando la formación de nuevas caries. Tu dentista también puede aplicar tratamientos preventivos en las visitas, como barnices de flúor concentrado en las piezas con mayor riesgo, o cubrir pequeñas fisuras antes de que lesionen el diente. Por otro lado, las revisiones son oportunidades para recibir instrucciones personalizadas de higiene y dieta, y para evaluar otros factores (posición de los dientes, calidad de anteriores empastes, uso de colutorios, etc.). En niños y adolescentes, las visitas regulares permiten vigilar la erupción dental y aplicar selladores en el momento oportuno.

5) Tratamientos para la caries dental

Seguir las medidas de prevención puede ayudar a controlar la aparición de caries, pero, si esta se ha desarrollado, entonces es necesario intervenir. El tratamiento de la caries dependerá de su nivel de desarrollo y, por tanto, de si se puede recuperar o no el nervio dental. El empaste, las incrustaciones y la endodoncia son los tratamientos más frecuentes para la caries dental.

5A) El empaste u obturación

El empaste dental (también llamado obturación o restauración con composite) es la solución más común y conservadora para tratar caries que no han llegado al nervio. El procedimiento consiste en eliminar todo el tejido cariado del diente utilizando instrumental rotatorio (fresa) o métodos manuales, y después rellenar la cavidad resultante con un material biocompatible que devuelva al diente su forma y función.

5Aa) Materiales utilizados en los empastes dentales

Hoy en día, el material de elección suele ser la resina compuesta (composite), un polímero del color del diente que se adhiere químicamente al esmalte y dentina. También existen empastes de amalgama de plata (aleación de mercurio, en desuso creciente por razones estéticas, de salud y ambientales) y otros materiales como ionómero de vidrio en ciertos casos. Un empaste de composite se coloca por capas, endureciendo cada capa con luz halógena, hasta reconstruir la anatomía del diente. Finalmente se pule para que quede liso y ajustado a la mordida. Los empastes son rápidos (una sola sesión) y conservan la mayor parte del diente sano. Sin embargo, cuando la caries es muy extensa y ha destruido gran parte de la corona dental, puede que un empaste directo no sea suficiente.

5Ab) ¡Precaución, los empastes pueden fracasar!

Aunque es un tratamiento común y suele ejecutarse con éxito, también puede fracasar. Una obturación dental mal realizada puede ser un foco mayor de acumulación de restos de comida y placa, lo que puede provocar aparición de caries por debajo del empaste o filtraciones. En ese caso el empaste deberá ser repetido eliminando los restos de caries y dejando un contacto correcto con el diente adyacente.

5B) Las incrustaciones dentales (inlays/onlays)

Cuando la destrucción del diente es demasiado grande para un empaste convencional, pero aún queda estructura sana suficiente y queremos evitar una corona completa, la alternativa es una incrustación dental. Las incrustaciones (también conocidas por sus nombres en inglés inlay y onlay, según su extensión) son restauraciones indirectas: se fabrican a medida en el laboratorio o mediante tecnología CAD/CAM, y luego se cementan en la cavidad del diente, encajando como una pieza de puzzle. En otras palabras, en lugar de ir colocando el material dentro del diente poco a poco (como en el empaste), el dentista toma primero un molde o escaneo digital de la cavidad una vez limpia la caries, y confecciona una pieza sólida que reemplazará la porción perdida.

5Ba) Inlays

Las inlays se utilizan para cavidades dentro de las cúspides del diente (como empastes amplios pero que no cubren las puntas).

5Bb) Onlays

Las onlays cubren al menos una cúspide dental dañada.

5Bc) Overlays

Existe también la overlay que cubre toda la superficie masticatoria sin llegar a ser una corona completa.

Las incrustaciones pueden ser de porcelana (cerámica), de resina o de oro (estas últimas en desuso por estética). Ofrecen gran durabilidad, precisión de ajuste y conservan más diente sano que una corona. Se recomiendan en muelas o premolares con caries amplias pero con el nervio aún vivo. El procedimiento implica dos sesiones normalmente: en la primera se elimina la caries y se toma el molde, colocando un empaste provisional, y en la segunda se prueba y cementa la incrustación definitiva. Este tipo de restauración preserva la estructura dental mejor que una corona y restaura la funcionalidad con alta exactitud. En Clínica Pardiñas realizamos incrustaciones de porcelana con excelentes resultados estéticos y funcionales.

5C) La endodoncia

Cuando una caries en estado avanzado ha afectado a la pulpa y el daño es irreversible, el tratamiento a realizar sería la endodoncia. En este procedimiento se “mata” el nervio del diente y consiste precisamente en extirpar la pulpa infectada, desinfectar el interior de los conductos radiculares y sellarlos herméticamente con un material de obturación. Primero se elimina todo el material infectado del diente. Después, se utilizan una serie de limas de diferentes longitudes y anchuras para eliminar todo el material infectado de las raíces, se irriga el área con líquido desinfectante y se seca. Por último, se sellan las raíces y el interior del diente con diferentes materiales. Hay casos en que la destrucción del diente es tan grande que una vez terminado el tratamiento de conductos, el diente puede quedar muy débil, por lo que puede ser necesario hacer una incrustación o una corona.

5D) La corona dental

Cuando la destrucción del diente por caries es muy extensa – por ejemplo, queda menos de un 50% de la corona original sana – es probable que el tratamiento restaurador incluya una corona dental. Una corona (o funda) es una cobertura en forma de diente que se coloca recubriendo todo el diente natural remanente. Para ello, el dentista primero desgasta y talla el diente afectado dándole una forma cónica y reduciendo su tamaño, luego toma un molde y fabrica una corona a medida (de porcelana, zirconio, metal-porcelana u otro material) que luego cementa sobre el diente tallado, cubriéndolo completamente. Las coronas devuelven la forma, función y estética del diente y, muy importante, protegen al diente debilitado de fracturas o nuevas caries, ya que lo aíslan del medio oral.

5Da) La corona dental en caries muy avanzadas

En casos de caries muy avanzadas, tras realizar la endodoncia es común reconstruir el muñón dental con un perno y posteriormente colocar una corona. De hecho, la corona suele ser la última fase de rehabilitación de un diente muy destruido: primero se elimina la caries (y se hace endodoncia si hay infección pulpar), luego se reconstruye la base y finalmente se cubre con la corona. Una corona bien ajustada puede prolongar la vida de un diente dañado por muchos años.

5Db) Tipos de coronas dentales

Según el caso, el odontólogo te recomendará un tipo u otro de corona (totalmente cerámica, metalo-cerámica, de zirconio, etc.), priorizando la resistencia en posteriores y la estética en anteriores. Ten en cuenta que este es el tratamiento más extenso dentro de la conservación dental; si un diente está tan destruido que ni siquiera es viable una corona, entonces la única alternativa es la extracción y posterior sustitución (implante o puente). Por eso la idea es evitar llegar a estos extremos mediante la prevención y el tratamiento temprano de las caries.

1h-Uso-de-corona-dental-tras-endodoncia

6) Las consecuencias de la caries y su influencia en la salud general

Una vez que la caries penetra en el esmalte, su avance es imparable puesto que la dentina, la estructura que está debajo del esmalte, es mucho más frágil. En función del avance de la enfermedad (su tamaño y profundidad), pueden aparecer síntomas que van desde sensibilidad, dolor leve o malestar, hasta un dolor grave incapacitante, acompañado de abscesos e incluso fiebre. Tendemos a pensar en la caries como un problema localizado “solo en la boca”, pero la realidad es que una mala salud bucodental repercute en todo el organismo. Una caries dental no tratada a tiempo puede desencadenar infecciones y otras complicaciones que trascienden la pieza dental afectada. De hecho, la OMS advierte que las enfermedades bucodentales (principalmente caries y enfermedad periodontal), pese a ser prevenibles, suponen una pesada carga de salud en muchos países y pueden causar dolor, molestias, infecciones e incluso la muerte en casos extremos.

6A) Dolor crónico y afectación de la nutrición

Un diente con caries avanzada provoca dolor al masticar y evita que podamos comer con normalidad. Esto puede derivar en problemas nutricionales, pérdida de peso o trastornos digestivos por masticación insuficiente. En niños, el dolor dental crónico afecta su concentración en el colegio y su calidad de vida; en adultos, puede disminuir el rendimiento laboral y el bienestar general.

6B) Infecciones y abscesos graves

Cuando la caries llega al nervio y forma un absceso, la infección puede diseminarse desde la pieza dental a los tejidos circundantes e incluso a otras partes del cuerpo. Un absceso dental no tratado puede evolucionar a una celulitis facial (infección difusa en la cara o cuello) e incluso, en raras ocasiones, provocar complicaciones serias como una infección generalizada. Hay casos documentados de pacientes, incluyendo niños, que han sufrido hospitalizaciones e incluso fallecimientos a causa de una infección originada en una caries no atendida a tiempo. Por ello, nunca se debe subestimar una infección dental: es importante acudir de urgencia si hay hinchazón facial, dificultad para tragar o fiebre asociada a un diente enfermo.

6C) Endocarditis bacteriana

Las bacterias de la boca pueden ingresar al torrente sanguíneo a través de encías sangrantes o lesiones, especialmente si hay inflamación y falta de higiene. En personas con ciertas condiciones cardíacas preexistentes, estos microorganismos circulantes pueden alojarse en las válvulas del corazón y causar una endocarditis infecciosa, una enfermedad grave. Tradicionalmente se ha asociado la endocarditis más con la enfermedad periodontal, pero una caries muy infectada con absceso podría actuar como foco séptico igualmente.

6D) Relación con la diabetes

Numerosos estudios han demostrado una relación bidireccional entre la diabetes y la salud periodontal, que también alcanza a las caries. Los pacientes con diabetes mellitus mal controlada tienen mayor propensión a infecciones, incluyendo caries rampantes y enfermedad de las encías. A su vez, la presencia de infecciones orales crónicas puede dificultar el control de la glucemia en el diabético. La inflamación y bacterias asociadas a la enfermedad periodontal y caries avanzadas actúan como un estrés adicional para el organismo, empeorando la resistencia a la insulina. Por tanto, mantener la boca sana es especialmente importante en personas con diabetes, ya que unas encías y dientes sanos ayudan a mantener mejor controlada la enfermedad metabólica, y viceversa

6E) Complicaciones en el embarazo

Las mujeres embarazadas con mala salud oral, incluyendo caries severas y enfermedades de las encías, podrían tener un mayor riesgo de parto prematuro o bebé de bajo peso al nacer según sugieren algunas investigaciones. La hipótesis es que las infecciones crónicas e inflamación en la madre (por ejemplo, periodontitis agravada por caries e higiene deficiente) liberan mediadores inflamatorios sistémicos que pueden desencadenar parto antes de término. Si bien se requiere más evidencia en este campo, los ginecólogos y dentistas recomiendan a las embarazadas extremar los cuidados bucales. Tratamientos como empastes o incluso endodoncias son seguros durante el embarazo y preferibles a dejar focos infecciosos activos.

6F) La pulpitis, una causa frecuente de dolor de muelas

La pulpitis es una inflamación de la pulpa dental o nervio, que es el componente vascular y nervioso que está en el interior del diente. Esta inflamación produce dolor ante estímulos como frío, calor, presión y masticación, aunque en algunos casos puede desencadenar un dolor continuo. Se habla de pulpitis reversible cuando se puede recuperar el nervio tras tratarlo y de irreversible cuando ya no se puede recuperar.

7) Tratamiento de la caries en A Coruña

Como veis, la caries dental es una enfermedad muy común, pero fácilmente evitable y reparable. Si vives en A Coruña o en otra ciudad gallega, en Clínica Pardiñas somos especialistas en la materia y estaremos encantados de ayudarte. Si no, esperamos que estos consejos te puedan ayudar. Seas de donde seas, no olvides llevar una higiene y una dieta adecuada y visitar a tu dentista regularmente. Tu salud bucodental te lo agradecerá.

Te puede interesar…

¿Funciona el MEWING? Toda la VERDAD explicada – Dentalk!

¿Funciona el MEWING? Toda la VERDAD explicada – Dentalk!

El Mewing es un concepto que se ha puesto de moda en los últimos años, con multitud de personas subiendo tutoriales e imágenes demostrando cómo han cambiado el aspecto de su cara gracias a esta técnica. Pero ¿qué es realmente el Mewing? ¿Funciona el Mewing? ¿Hay evidencia científica detrás?

leer más